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Ana Garulo Muñoz: “La profesora eficiente”

 

 

 

Dedicado a  ANA GARULO MUÑOZ.

Profesora de Ciencias Naturales del I.E.S. ALBA LONGA (1990-2013)

(Fecha de Jubilación: 28-10-13)

 

 

Conocí a Ana a principios de los 80, a través de su marido Alfonso, (éramos vecinos de barrio y colegio) cuando coincidíamos en el Camino de Ronda a las 8 de la mañana: ella camino de Loja, y yo camino de Alcalá la Real. Eran tiempos en los que las clases en los Institutos se repartían en 4 horas por la mañana y 3 por la tarde. ¡Para que luego digan que no hemos mejorado!

Voy a relatar brevemente la historia de Ana durante los 26 cursos académicos compartidos en nuestro Centro. Cada vez somos menos los más antiguos y la historia hay que transmitirla a las nuevas generaciones, aunque solo sea verbalmente. El inicio del IES “Alba Longa” tuvo lugar el curso 87-88, en unos locales provisionales que la Diputación Provincial tiene en Armilla, ese año los profesores fueron todos asignados en Comisión de Servicios, y no continuaron, con la excepción de José Luís Rodríguez “El Puma”, profesor de Religión, que continuó hasta el año de su jubilación en 1998 (y al que hay que agradecer su persistente asistencia a estos actos). Fue en el curso siguiente 88-89 cuando se dotaron las primeras plazas definitivas y se incorporaron Ana Garulo, Lola Araque, Antonio Salinas y Manolo Díaz, que provenían del Ies de Churriana, y Pilar Cordo, Carmen Cabezuelo, Lourdes Alguacil, Miguel Pelegrina y yo, por Concurso de Traslados. Éramos 10 profesores, “los 10 profesores Limited”, parafraseando a “los 10 amigos Limited”, pioneros del montañismo andaluz, porque,  aunque  no  subíamos a Sierra Nevada, la teníamos enfrente, en  esa  portentosa terraza de la sala de profesores en el primer piso de las instalaciones de la Diputación.

Por tanto, he coincidido con Ana 26 cursos académicos. Eran otros tiempos, con menos burocracia, que según el diccionario de la RAE significa, “administración ineficiente a causa del papeleo, la rigidez y las formalidades superfluas”. También con menos metodologías activas y aprendizajes formales y no formales, los alumnos todavía querían aprender y los profesores enseñábamos, sin necesidad de tener que aprender a enseñar con competencias, generales y específicas, y objetivos expresados como resultados esperables de la enseñanza.

Pero lo más ilusionante de esa época fue la gran oportunidad que tuvimos los profesores citados, y los que llegaron posteriormente, de configurar un Centro desde su inicio. Tuve el honor de dirigir esa primera fase y, aunque desde la Delegación de Educación nos involucraron en la puesta a punto del nuevo edificio, pidiéndonos ideas que mejorasen el proyecto, con innumerables reuniones con arquitectos, aparejadores plano en mano, para introducir modificaciones y mejoras, al final no nos hicieron ni puñetero caso. Creo que la única idea que aceptaron fue cambiar la Sala de Profesores al sitio actual desde el Departamento de Idiomas, donde estaba inicialmente.

Atrás quedan muchos recuerdos que quiero poner en común contigo: esas marchas de todo el Instituto, caminando hasta el río Dílar, o su ermita (no nos andábamos con chiquitas: o íbamos todos o no se hacía), que de hacerlas hoy, seguramente terminarían con denuncias por maltrato e insensibilidad con los alumnos (alguno se quedaría en aquel tiempo con ganas de ponerla), con Manolo López, activista incansable, inventándose todo tipo de actividades deportivas.

Las Semanas Culturalesla primera instigada por Lola Martínez, que decía que por qué íbamos a ser menos que Málaga, suspendíamos las clases durante 3 o 4 días (esto sería difícil de realizar hoy en día), y la actividad lectiva se sustituía por talleres. Se montaban hasta 20: medioambiente, estética, fotografía, juegos, vídeo, cerámica, ajedrez, música, cine, etc. etc. aprovechando también para hacer los viajes de mayor duración con los alumnos.

La inauguración oficial del centro, el 22-3-91, por el consejero de educación Antonio Pascual, con aquel Claustro en el que participó el propio Consejero, y en el que le planteamos nuestras dudas sobre la LOGSE, que se iba a implantar. Revisando los papeles he encontrado una foto de familia de esa inauguración, que ahora te entregaré, en la que apareces tú con otros profesores.

 Los días de la Cruz, del 3 de mayo, con aquellas cruces de flores que se levantaban en el hall de la entrada.

 El certamen de gastronomía, con un despliegue de medios, desconocido hasta entonces, y donde empezaba a despuntar como crítico gastronómico Pablo Amate.

Las primeras fiestas de fin de cursocon un gran escenario en los jardines para entregar los diplomas a los alumnos que habían terminado, con ambigú exterior y conjunto de música incluido.

El ANUARIO DEL CENTRO, ISBN incluido, que tanta información proporcionaba a la comunidad educativa, en el que nuestro compañero charillero, Daniel Díaz en el año 94, ya preveía la importancia del bilingüismo, firmando el artículo “Consideraciones acerca del bilingüismo”, y apuntaba maneras en seguridad, con el “Plan de Autoprotección del Centro”, o donde nuestra compañera Salud Báldrich, dedicaba una Oda a la excelencia a Saida, hija de nuestra orientadora Mª Carmen, por haber obtenido el Premio Extraordinario de Bachillerato.

La celebración del día del librocon los libreros dentro del Centro vendiendo libros con grandes descuentos.

 Aquella ensaladilla rusa del suizo tan rica, que nos hacía Pepe Moreno en la Cafetería etc. etc.

 Y ya que estamos metidos en la historia, no podemos olvidar a todos los compañeros que se han jubilado en estos 26 años:

Entre José Luis Prieto, aquél profesor de Matemáticas que nos devolvió el bolígrafo grabado que le regalamos por su jubilación y tú, hay 30. Espero que no se me olvide ninguno. Los voy a ir nombrando sin ningún orden:

Lourdes Alguacil y Miguel Pelegrina (q.e.p.d).

José Luís Rodríguez (el cura del Alba Longa).

-Manolo Díaz (inescrutable, pero siempre ¡hala Madrid!).

Juan Navajas (precursor de la transversalidad en la enseñanza: nos vendía seguros y mantecados).

Antonio Salinas (nuestro introductor en el mundo árabe).

-Carmen Cabezuelo (mens sana in corpore sano).

-Andrés Piqueras (desde Rusia con amor).

Ramón Soto (¡Viva la Alboreá y el Rocío!).

Lola Martínez (instigadora de la Semana Cultural: lleva el teatro en la sangre).

-Mª Teresa Morales (la profesora entrañable).

Lola Araque (nuestra Juana de Arco).

-Carlos Rivero, (sutil filósofo).

Ana Callejas (la que repartía el bacalao).

-Mª Jesús León (la conquistadora).

Manolo Caballero (el conquistado).

-Antonio Pérez (el trabajador: trabaja más ahora que antes de jubilarse).

Isabel Pérez (la literata).

Mª Victoria Sevilla (la dama de hierro).

-Paco Aparicio (director de planos y proyectos).

Charo Caracuel (la cocinera andadora).

José  Antonio González (arte, prosa y poesía).

-Teresa Sanjurjo (luchadora con gran sentido del humor).

-Mª Victoria Barrales (la bióloga encantadora).

-Mercedes, Emilia y Bernardo (nuestros maestros)

-Carmen VillaReal (la todoterreno, hija de un gran historiador de Granada).

Y si pasamos lista a los directores que has tenido en el Centro, comenzamos conmigo, seguimos con Pepe Liébana, Ramón Soto, José Antonio González, al que deberíamos rescatar para los discursos de las jubilaciones, y por último Juanjo, al que todos conocéis, que, utilizando el símil taurino de José Antonio, cuando llegó al Centro, empezó de maletilla, pasó a novillero y ha terminado doctorándose como torero.

Pero dejemos la historia y volvamos a Ana:

Ana ha sido una profesora precoz. Empezó a trabajar en la enseñanza con 22 años. Y si tuviera que describirla con un adjetivo diría que es eficiente, pero además es rigurosa, trabajadora, perseverante, inconformista, colaboradora y, sobre todo, responsable, responsable con su trabajo docente y con todas las tareas que se le han encomendado. Sirva de ejemplo el excelente trabajo realizado como Secretaria de nuestro Centro.

Durante tu paso por el “Alba  Longa” nos has dado un ejemplo permanente de profesionalidad, compañerismo, fortaleza, y buen hacer, con profesores, padres y alumnos, aunque algunos de éstos te hayan sublevado en los últimos años. Con tu inseparable amiga Lola Araque habéis formado una pareja implacable, azote de directores con todo lo que creíais injusto.

En lo personal, he compartido contigo muchos buenos momentos, comidas y buenos vinos incluidos, y muchos años de trabajo juntos, lo que termina creando un clima de amistad y de compañerismo, que creo que sentimos todos los que hemos coincidido contigo, y que va a suponer que tu trabajo y tu recuerdo permanezca entre nosotros.

Quiero en nombre de todos darte las gracias por estos 26 años, felicitarte por tu merecida nueva situación de jubilada, desearte que a partir de ahora, hagas lo que te dé la gana, sin necesidad de mirar tanto al reloj, que te titules en inglés, y que seas feliz con Alfonsito. Y termino con un poema de San Juan de la Cruz, que seguro que José Luis recordará:

Mi alma se ha empleado,

y todo mi caudal en su servicio;

ya no guardo ganado, ni ya tengo otro oficio,

que ya sólo en amar es mi ejercicio.

 

José Ángel Gallardo San Salvador